sábado, 26 de marzo de 2011

Thinkers Cafe

Por suerte encontré un lugar al cual ir. No es que nunca encuentre algún lugar en el que me sienta cómoda, pero cuando se trata de encontrar un lugar al cual simplemente ir, pasar las horas mientras escribes o lees o... simplemente pensar, son pocos los espacios que pueden serte cómodos. Yo, la suertuda, encontré algo parecido a una cuadra del lugar donde viviré un año. Thinkers Cafe es chico. No exagero, es chico. CHICO. Diez mesas dentro de un local de 7x6 metros cuadrados. Las mesas son de 30x40 centímetros cuadrados y... están alineadas unas a las otras, casi pegadas. Con suerte paso con mi bolso para sentarme. No me quejo, el servicio es bueno. Además, en los dos días que llevo acá, me he adueñado de una mesita al lado de la ventana, donde la luz me pega en la cara y puedo ver a la gente que pasa -sí, copuchenta y qué-. Todo me da un aire a Valparaíso. La gente que camina... los cerros, las casas... Lo único que hasta el momento me ha golpeado ha sido ver los tremendos edificios que diviso desde la calle donde vivo. Gigantes, majestuosos... no, estos no deberían estar aquí, parece una ciudad del futuro, un Chicago o Santiago cualquiera (sí, compare a Chicago con Santiago, no lo debí haber hecho).

Hoy me reuniré con couchsurfers. Iremos a beber algo antes de ir a ver la banda Pomplamoose. Ya me muero por sacarle pica a Cristian. La verdad es que yo me muero de pena por no tenerlo yendo conmigo a estas cosas locas que aparecen de repente. El día jueves, luego de un vuelo de seis horas, día en el que no comí realmente, no bebí agua tampoco; día en el que el aquí y el ahora me golpeaba (ocupo mucho esa palabra últimamente) muy fuerte, caí en una pena horrible de noche. Obviamente todo esto es normal, pero no es nada agradable sentir tal pena, tal soledad. Hacía años que no sentía tal desamparo, PERO pensé en toda la gente preciosa que ha entrado en mi vida gracias a estos cambios locos y bruscos que, por un motivo u otro, persigo constantemente. A primera hora del día viernes -mentira, dormí hasta que me dio hipo jaja-, me vine a buscar este café del cual ya había oído. Recorrí el sector y, sin mentira alguna, ¡¡era como estar en Valpo!! Hasta vi un perro como el Duque ladrándome desde una ventana; me quedé ahí parada haciéndolo ladrar hasta que me sentí mal por la bulla que hacía.
Subiendo y bajando calles, encontré varios papeles en las murallas -¿papeles?¿panfletos?¿carteles? perdida-. En uno de ellos decía que la banda Pomplamoose va a estar el día de hoy en Cellspace -a 15 minutos de donde vivo-... ¡qué mejor manera de comenzar a vivir nuevamente! Mi cara se llenó con una sonrisa; ya veía el lado bueno del cambio. Y yo que casi viajaba el 28, me hubiese perdido a la banda.

A las seis tomaré el bus que me llevará al centro, conversaré con  nuevas personas y luego if you think you need some loving that's fine.

Extraño mucho Minneapolis y la gente de allá. Mis amigos, al que rascaba los huevos de araña y a mi familia anfitriona, a Elyssa. Lo hermoso son esas semillas que vas dejando y que siempre crecerán. ¡ay! Me pongo sentimental. Echo de menos Chile.

¡Ah! Me faltó nombrar las dos mesas que se encuentran en la salida del local, cada una con sus respectivas dos sillas.

http://www.youtube.com/watch?v=z9KMgg7T_sg

martes, 8 de marzo de 2011

Lares Lares

No sé aún si me quedo un tiempo más en esta ciudad. No sé qué pasará luego de dos semanas y ni sé si realmente quiero saber. El futuro dejó de llamarme la atención hace un tiempo. Esté bien o mal, no importa realmente. Hay algo de este presente que me fascina y así quiero recordarlo siempre.

Hay muchos lugares que he visitado dentro de esta hermosa ciudad. Muchos, y nunca me he dado el tiempo de compartirlo.

Tea Garden (uptwon)  http://www.teagardeninc.com/

Me convenció por su estilo 'a lo natural', que en realidad, de natural, no sé qué mucho tendrá. Como espacio es ideal para ir y conversar en los sillones o para estudiar ubicándote en cualquiera de las mesitas que tiene. Se ubica en una esquina de Hennepin y la calle 26. La atención siempre es buena y puedes ir acumulando timbres con forma de hoja en una tarjeta pequeña cada vez que compres alguna bebida y, al completar los quince, te dan una gratis. Nada mal, nunca completo las quince del mes. ¿o es cada cuatro meses? No recuerdo.

La primera vez que fui, fue con Jenn. Yo había visto el lugar antes, pero no había tenido oportunidad de ir. Cuando estábamos en la caja y me preguntaron qué quería agregarle al té me dieron dos opciones: jellies, una especie de gomitas como las del osito Ambrosoli; y/o bubble tea (boba). ¿Qué es bubble tea? Lo peor que puedes comer en la vida. JAJAJAJA No... no es lo peor, pero saben... no, tampoco, no saben... no saben ni siquiera un poquito a té. Y la textura... realmente, fue una tortura.

Jenn: oh, Tona, you should get bubble tea, you are gonna like it, you are definately gonna like it.
Tona: but, what is it?
Jenn: Tona, you like tea! You are gonna like it!
Tona: Ok... you can add bubble tea.

Por alguna razón mi amiga ama estas gomitas. Mientras caminábamos por la calle y conversábamos de tantos problemas sociales que nos acarreaban como... (noria girando), comencé a darme cuenta que estas bolitas chiquitas no se acababan nunca y, cada cierto rato, me detenía, la miraba y le llamaba la atención: "en serio, Jenn, ¿por qué me hiciste pedir bubble tea?"; ella se reía a carcajadas intentando convencerme lo deliciosas que eran las muy. 

Todo lo demás dentro te Tea Garden es cómodo. Yo he ido unas veces a escribir o a leer o a hacer tiempo mientras espero a alguien a quien, por supuesto, no aconsejaría tener bubble tea en su bebida.

lunes, 3 de enero de 2011

Día De Acción De Gracias

Fue algo así...
24 de noviembre de 2010, Golden Valley, MN

En la mañana Amy y yo preparamos el pavo. Lo puse en el horno a 320 de temperatura -la que debió ser 350- a las doce del medio día. Se cocinó por cuatro horas y media. Como a las cinco de la tarde partimos a la casa del papá de Amy, Amy, Elyssa, Dan y yo.
Llegamos a la casa y ya habían más primos y tíos. Desde Alaska estaban el hermano de Amy con su esposa e hija, y de Suesia el tío de Amy con su familia. Éramos un total de 23 personas en la casa, cuatro de ellos niños.
Conversamos un momento todos... casi todos, algunos estuvieron en la cocina prepando lo último para cenar. Me encantó este día. No sólo conocí a más familiares de mi familia anfitriona, sino que también puedo apreciar cómo se llevan ellos. Hay tanto lenguaje corporal que me dice más que lo que puedo oír de sus bocas. Es entretenido.
La comida estuvo deliciosa. Además del  pavo que Amy y yo preparamos -me llevo algunos créditos por ayudar-, había otra con una diferente preparación, un tipo de pastel hecho con porotos verdes y queso y algo más -toing-, puré de papas dulce (sweet potato), un aderezo hecho con frambuesa, aceite y... creo que vinagre; choclo, ensalada de lechuga, nueces y frutilla, pasta y más.
Al comenzar la cena, cantaron algo así como una oración para dar gracias. La comida iba normal, algunos se hablaban, otro se preocupaban de hablar mucho... yo observaba y de vez en cuando decía algo; entonces, el hermano de Amy llamó la atención, yo pensé que sería un brindis, pero resultó ser algo así como una petición:
-Disculpen, pueden todos poner atención, gracias.
Se levantó el hermano de Amy, abrió una carpeta y sacó una hoja, la que luego se desplegó convirtiéndose en unas cuantas unidas, posicionó sus manos como si sujetara un papiro... sólo con una mano, con la otra tocaba su pantalón, a ratos su pelo, su cara o el papel.

Levantó su voz para anunciar que esto era sólo una especie de rutina, algo que debía hacer cada vez que Amy llevaba a un posible novio a casa, y que es un procedimiento que él, como hermano, debe realizar para así saber qué tipo de persona es la que está compartiendo con ellos... y está tocando las puertas de ser parte de la familia...

-¿Has mentido alguna vez?
-Sí
-¿Has tomado alcohol hasta quedar en un estado no apropiado para los canones sociales o tus padres?
-Sí
-¿Te gustan los árboles?
-Sí

... Y así siguió con las preguntas. Otras preguntas más graciosas; otras más desubicadas. Todas respondidas de manera condescendientes a la vez que todos comentaban.

Me gustó la idea... Ya quisiera yo que mi hermano hiciera eso, sólo por diversión. Aunque, tal vez, debería ser yo quien lo hiciera.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no duran.


Jules Renard

sábado, 13 de noviembre de 2010

Pronto voy a contar un poco de algunos viajes. La verdad es que debería contar todo. como cuando perdí el avión o cuando llegamos a un hotel... que no lo parecía.
Supongo que todo lo haré pronto.

domingo, 24 de octubre de 2010

Seis meses

Seis meses de haber llegado a esta ciudad, seis meses y una semana de haber vuelto a este país.Cinco días de haber hablado al teléfono con Cristian. Cuatro de haber hablado al teléfono con Fito. Un día y algo más de haber hablado con mi madre y mi padrino, quienes estaban en Iquique, por lo que hablé con mi prima, mi primo y mi abuela. Una semana de haber hablado con Fede. Una semana de haber hablado con Sebastian. Dos semanas y algo de haber terminado mi amistad con Claire. Una semana y tres días que Renee dejó Minneapolis para irse a vivir a Chicago. Más de dos semanas que no hablo con mi padre. Tres días que no hablo con Jen. Más de dos semanas que no recibo correo ni no hablo con Vicky. Más de una semana que no hablo con Álvaro. Cuatro días desde que recibí el último correo de Jason. Tal vez cinco días desde que le pregunté a Lis si le había llegado mi carta. Tres días desde que le escribí un correo a mi hermano que aún no devuelve. Horas de haber hablado con Lawrence. Me parece que cuatro días desde que chateé con Arturo.
Tres días desde que le escribí a Ueli. Más de un año que no veo a Alejandra. Horas desde que abracé a Elyssa. Más de un mes desde que fui a ver a The Dave Matthews Band. Una semana desde mi primer examen en el college. Seis días desde mi ASL test. Más de seis meses que no como un completo, un choripan, o una empanada -de la buena, no la la seca y delgada que cociné en septiembre-. Casi dos semanas que escribí a Franco contándole todas las 'maldades' que he hecho. Más de dos meses queriendo saber o escribirle a Daniela. Un mes intentado llevarme bien con twitter. Tres semanas para ver a Joshua Radin. Un día y tres horas de haber dejado a Yulia en su casa. Seis meses que extraño a Duque. Seis meses que quiero ver a Consu y Vice... Extraño a mís tías. Cuatro años desde que quiero viajar a Coyhaique. Seis meses... quizás cinco desde que extraño las empanadas del Jardín del Profeta o un vinito con pizza del Ritual -más extraño la compañía que solía tener-. Probablemente más de un mes desde el correo que le escribí a Lynn. Más de un mes que no hablo con Pancho. Creo que una semana desde que no hablo fugazmente con Elliot. Segundos desde que he botado una lágrima -es que en estos tiempos ya no se llora, pues no hay tiempo-. Creo que cuatro días de haber recibido un correo electrónico de Caro, que me alegra las horas.
Tal vez cuatro años desde que quise ser escritora. Cuatro años desde que intento ser escritora. Tres años desde que me da por tirar líneas -mucho trabajo eso de ser escritor-. Semanas desde que he aprendido a compartir. Creo que cuatro años desde que me cansé de dejar semillitas en personas. Un año desde que he vuelto a creer en esas semillitas -menos mal-. Cincuenta minutos desde que me llegó al correo electrónico el diario El Mercurio, del cual suelo leer los títulos y rara vez me sumerjo en alguna columna, la que, en realidad, me lleva a buscar más información en internet, porque la de ese diario no es vasta. Tres días desde que me enamoré de la canción Lonely Lonely de Feist. ¡ah! Y tres días desde que canté apasionadamente Esta Vida Loca de Francisco Céspedes. Casi un día desde que me las di de cantante en la ducha con Un Año de Amor de Luz Casal -con matices y cuática-. Horas para cambiar todo de lugar en mi pieza. Horas de comenzar a estudiar para el día lunes y martes. Tal vez ocho días desde que cambié la letra J por la H para reírme -hahaha (¡qué tontera! Tenía que mencionarlo haha -nuevamente-)-. Horas de haber Jugado Jenga.
Minutos antes de ir a dormir. Desde siempre extrañando a quienes quiero. Sólo unos meses desde que extrañar a quienes quiero se vuelve tristeza -a ratos-.

Seis meses y una semana de haber dejado mi hogar.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Mix

Tenía diez u once años y me pasé toda una tarde con un CD y un caset tratando de crear un mix con las canciones del CD. Escribo mi edad y me siento tan torpe, pero cuando he leído sobre historias de otras personas que dicen 'diez', 'once' o 'doce' lo encuentro tan tierno, pero si se trata de mí... tch tch.

Como decía, pasé toda esa tarde creando mi remix de este CD. Cuando ya había terminado y orgullosa me dirijo hacia donde mi papá y mi hermano estaban, les digo:
-Miren lo que tengo, un remix, y lo hice yo-.
Mi papá y mi hermano me miran y demandan escucharlo SHÁ. Tomo la radio, pongo el caset en su lugar yyyyyyy PLAY.

Lo único que se podía escuchar era los diez segundos de cada una de las doce canciones del CD, principios que no daban fe sobre qué canción era y, peor aún, no contagiaban placer alguno. Nadie me enseñó a crear remixes jaja. Cuando volteé a la pregunta de mi hermano -¿qué fue lo que hiciste?-, explicándole mi cara se transformó en un bochorno mientras él y mi papá se reían a carcajadas.

Tan brillante.